domingo, 17 de febrero de 2008

EL COMPROMISO MASÓNICO

Con el compromiso pasa como con el sentido común: todo el mundo afirma tener de sobra, y critica por sistema su falta en los demás. Y sin duda es cierto que, en lo tocante a obligaciones contraidas, palabras dadas o fe empeñada (que es como lo define el Diccionario de la Real Academia), todo es opinable y todo es relativo. O casi todo.
Entrar en la Masonería debe ser, ante todo, un compromiso: con uno mismo, con el resto de los HH:. y con el resto de la humanidad. Esas tres patas del taburete tienen que mantenerse siempre al mismo nivel, si no queremos caernos a la hora de sentarnos. Si desatendemos nuestra propia formación, faltamos a nuestro juramento, nos engañamos y serviremos de poco a los demás. Si no somos una herramienta de transformación de cuanto nos rodea, de nada habrá servido la iniciación y, de nuevo, nos engañamos y engañamos a los demás. Y lo mismo podemos conluir si desatendemos nuestras obligaciones para con nuestros HH:.


Una de las muestras más claras de esa falta de compromiso con la Mas:., con los demás y con el juramento que nos vincula desde el día de nuestra iniciación, es la ausencia continuada de los HH:. a las tenidas. Esa es una de las principales causas de desaparición de las Log:. Cualquiera puede tener una incidencia un día, justo ese en el que el taller celebra sus reuniones. A cualquier H:. puede sobrevenirle una etapa de viajes, o de especial dedicación al trabajo, o de transformaciones y cambios en su vida, y es evidente que cada cual establece sus prioridades como estima oportuno. Es evidente y es, en determinados casos, significativo. De manera que, comprendiendo de antemano todo lo comprensible, no puedo entender ni justificar el hecho de que en nuestras Log:. pueda haber HH:. a los que no se les ve durante meses o años y, menos aun, que se de por sentado que hay quienes están eximidos de la obligación moral de asistir a los trabajos.


Menos respeto aún me merecen justificaciones del tipo: "me aburren las tenidas", o "no me aportan nada", o "es que no estoy de acuerdo con la forma en que el V:.M:. Fulano dirige los trabajos" o, peor aún, "es que una vez tuve un problema con el H:. Mengano, y desde entonces...". Quizás alguien pueda considerar esas respuestas como razones, yo las denominaría excusas. Si te aburres ¿qué haces para animarlas?; si no te aportan nada ¿qué haces para aportar tú a los demás y elevar el nivel?; Si no vas por desacuerdo con el V:.M:. ¿dónde está tu tolerancia? y, sobre todo, ¿por qué no le ayudas?; Si tuviste un problema con un H:., ¿dónde dejaste tu compromiso de perdón y de fraternidad?... ¿Dónde dejamos nuestro compromiso? esa es la pregunta. Y se necesita de un proceso de refleción profunda y de toma de conciencia consecuente.


Y así surgen dos conceptos nuevos, que nos dan la clave: tomar conciencia de lo que es y supone ser Mas:., y ser consecuente en nuestros actos con lo que creemos y decimos. Si eso está claro en nosotros, la atención al compromiso no será nunca un problema.

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A L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:. , S:.F:.U:.

Como obrero de la Resp:. Logia Andamana nº 3, de la Gran Logia de Canarias doy una bienvenida especial a todos los HH:. que visitan este diario, sea cual sea su Obediencia, su Logia o su Rito: reciban un fuerte T:.A:.F:. Sé bienvenido igualmente tú, profano que te acercas al ámbito de la Masonería: mis respetos para tí y mis deseos de que tu visita a este Blog te depare algo positivo.